Conferencia de Mendoza en la Ciudad de la Cultura (Ciclo Nexos.7-12-2013)
*Publicado en La Voz de Galicia el 9-12-2013
No me hizo gracia
cuando el pasado nueve de noviembre, jornada de lluvia incómoda, acudí al Gaiás
y descubrí in situ que la conferencia de Eduardo Mendoza se había aplazado. El
cronista de Barna tiene un aire a Pasqual Maragall. Con su sonrisa de Mona
Lisa. De Premio Planeta.

El humor es una
forma de tanteo entre dos desconocidos. Tiene un componente de engaño o estafa.
Es cruel y agresivo cuando se ceba con alguna tara física, religión o pueblo. Tiene
vínculos con la demencia. Es coyuntural; lo que tiene gracia hoy quizá no la
tenga en el futuro.Y viaja mal. ”Lo que aquí se hace se entiende poco en
Francia, menos en Alemania y nada en Japón”. Ha de buscar la excelencia. Es un
mecanismo de relojería que debe funcionar con una precisión tremenda. Máximo
efecto con las mínimas palabras. “Hay que saber terminar a tiempo”.
En el Covarrubias acompañan la visión peyorativa de la risa de
un ejemplo. Filemón murió de risa al ver un asno comiendo higos. Ante tal
estupefacción Mendoza concluye que “los diccionarios son una de las vergüenzas
nacionales. Los neandertales tendrían uno mejor”.
Hay una risa cruel.
La satisfacción del malo de la película ante el sufrimiento ajeno. La risa se
ha asociado con el Diablo. Es un tema que siempre ha preocupado a la Iglesia.
Los teólogos pensaban que Dios no se reía nunca porque, al saberlo todo, nunca
lo puedes sorprender.
Humor es también la
carcajada pura que no se reprime Mendoza cuando Gonzalo Navaza repasa algunas
definiciones de su Elucidario. ”Un
pilingüe es quien habla 3´1416 lenguas”.
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