jueves, 2 de julio de 2026

Con el susto en el cuerpo

 16avos de final del Mundial   (1-7-2026)

Inglaterra gana con mucho sufrimiento a República Democrática del Congo

Cipenga adelantó a los africanos y Harry Kane se sacó un doblete de la chistera


   Una semana de festejos tuvo el Congo cuando dejó a los Reggae Boyz sin pasaporte mundialista. Cipenga se encontró sin marca al segundo palo. Remató con potencia al palo corto sorprendiendo al portero engominado. Una voltereta lateral como alegría. El extremo fue ovacionado, a lo Ronaldinho, este invierno en Valladolid. Cerró el póker del Castellón en Zorrilla cuando rompió las telarañas desde la frontal.



   Titiraban los Tres Leones.Reaparecieron los fantasmas de Islandia en 2016. Imprecisiones varias. El reloj vertía más y más arena. Jude cabeceó un servicio de Rice y se lució Mpasi. Rashford ya cantaba el empate pero Wan Bissaka salvó bajo palos.

   Congo, equipo valiente,tuvo su chance para abrir brecha.Un centro desde la derecha la enganchó Wissa contra la madera. El bigoleador tuvo una acción curiosa; intentó cabecear una bola que rozaba la hierba. A Mazraoui le salió mejor contra Países Bajos.


   Kane pidió penal. Parecía claro pero la repetición nos enseñó que arrastró los pies para contactar con el portero. Repitió testarazo Bellingham y Mpasi tiró de reflejos. El portero suplente del Le Havre defendió su arco hasta con la entrepierna.



   Segundo acto. Cinco chicos británicos se reunieron en asamblea antes de un córner. Pero no hubo el trenecillo de Southgate. Una marchita más. Rashford disparó de zurda al lateral de la red; cantaron gol en algún fondo. Un centrochut de Jude se envenenó y Mpasi la dejó muerta y su zaguero casi le destroza los guantes para ahuyentar el peligro. Gordon entró en escena, para simbolizar el alfil que quiso y no quiso Laporta.

   Mbuku pudo hacer sangre pero Anderson, nuevo timón del City, sacrificó su cabeza. Llegó la pausa para hidratación y no estaban Fodden y Palmer para agitar el avispero. Rice se reubicó en el lateral derecho, como hiciera Gerrard en el Milagro de Estambul.

   Kane, el abanderado, cabeceó el centro de Gordon para firmar al fin las tablas.


   Jude lo intentó otra vez, al pecho del portero; no le pusieron el laurel sobre los hombros al artífice de aquella chilena agónica contra Eslovaquia. Zeus desató una tormenta y el Huracán lanzó un rayo directo a la escuadra. El 18 se apuntó otra asistencia, poco más influyente que la del Negro Enrique. Un tequila más para John Terry el domingo.