viernes, 9 de octubre de 2026

Algunas islas griegas

 

KOS   


   Llego a Kos en un barco de doscientos metros de eslora. El Castillo Neratzia
me da la bienvenida. Ubicada apenas a 20 kilómetros de Bodrum es la tercera isla más grande del Dodecaneso en un ránking que lidera la adorable Rodas. La ínsula del movimiento. Patinetes eléctricos y bicis por su carril adaptado y bougies por el asfalto. Lo peor, la elitista taxa turística. Cinco euros por noche.

 

   La piscina del hotel es una delicia. Pero las pelotas, flotadores y pistolas de agua impiden nadar con tranquilidad. La libélula azul nos vigila.

 

   El Árbol de Hipócrates no seduce por su atractivo, pero la tradición cuenta que bajo sus ramas impartía las lecciones el célebre médico.


   Hay “capillitas simbólicas” a pie de carretera por la memoria de los fallecidos. 


Llegué en bici a Tigaki. Unos se divierten a la petanca, posiblemente franceses. El mar cubre poco y varias parejas juegan a las palas con las piernas a remojo.  Las motos de agua juegan acelerando en dirección a la Isla de Pserimos. Yo alcanzo la boya amarilla y al voltearla descubro un hogar de lapas, algas y cangrejitos.

   Al día siguiente bajo en bus a Kéfalos, en la costa sur.  Una pareja de italianos nada con pamela y la cara embadurnada de crema. Como en la peli Shine.  


En Agios Stéfanos arde la arena. Hay que nadar para llegar al islote de Kastri. No es fácil resistirse a tocar la campana de la capilla. Suena igual que un lanzamiento certero de llave.




AMORGÓS

Los barcos llegan al Puerto de Katapola, que se colapsa con los vehículos que van a ser devorados por el ferry.

 

Tras pasear por Chora, la tranquila capital, el viento me zarandea en las alturas.



 Bajo por un solitario y sinuoso camino de cabras. Los humanos por aquí no se estilan.



   El convento de Kozoviotissa, de la Virgen digamos, se remonta al 1088. Encaramado sobre el acantilado, a unos 300 metros sobre el mar, su blancura brilla sobre la pétrea montaña.  Son solo cinco metros de profundidad. Unas cuerdas sujetan los badajos de las tres campanas. Para acceder me cubren las piernas por respeto. Soy obsequiado con un chupito y unas gominolas aromáticas. El pope ortodoxo sentado tranquilamente jugando por su móvil parece una paradoja publicitaria. 

 


También quise conocer el arenal de Maltezi. En un contexto agreste queda mirando al mar la Iglesia de Panteleimon.

 


NAXOS  

 

Si vienes por mar la ventanita será lo primero que verás al llegar a Naxos. Y lo último. La Portara formó parte del inacabado Templo de Apolo. Hordas de turistas buscan la misma foto del ocaso en lo que antaño fue el islote de Palátia.  Y en otro islote, semioculta por botes amarrados, la capilla de Myrtidiotisa; para ser feligrés hay que disponer de barco. Todo muy griego.


 

Hace cinco años mi ferry dejó en tierra aquí a dos ancianos por llegar unos segundos tarde. Lo recuerdo muy bien. Ya Teseo, con el pecho inflado tras vencer al Minotauro, abandonara aquí a Ariadna.

 

   Los negocios del puerto no se activan hasta el final de la tarde cuando la gente ya ha regresado de los arenales. Unas niñas venden pulseras sentadas en el suelo.  




Un ultramarinos tradicional que vende especias, aceite de oliva virgen y cestas de mimbre expone el banderín de la final de la Euro 2004 y un par de camisetas de Manolas. Guindilla pura.

 

Hay más felinos que personas en Kastro, la colina urbana ocupada por una fortaleza veneciana. Un cartel pide que no se perturbe el sueño de uno de ellos. 

 

En la playa urbana, Agios Georgios, tres patos hacen vida en los aledaños del restaurante abandonado.

  

   La Estatua de la Esfinge, cabeza de mujer, cuerpo de león y alas de pájaro, rememora una que se encontró aquí como ofrenda al Santuario de Delfos, en la Grecia continental.

 

El camping donde me alojo quedó varado en el tiempo.  A su espalda los windsurfistas colorean la postal.

 

Camino a la vera del modesto aeropuerto, el semáforo de la carretera se pone colorado ante cada despegue, hasta la bonita playa de Prokopios. 

 

Tiempo de partir. Un flautista nos ameniza las dos horas de retraso del ferry.  


SYROS

La cartografía de la isla de Syros recuerda muchísimo a la del Reino Unido. Rápido salta a la vista. las casas de Ermúpoli, muchas de estilo neoclásico, son color pastel. No azul y blanco. El suelo es de resbaladizo mármol.


La estatua alada es Niké, que conmemora la resistencia en la II Guerra.  Muy próximo, otra con un casco griego sobre un pedestal recuerda al Sagrado Escuadrón que luchó en el Egeo y Norte de África en la misma contienda.

 

La Plaza del Ayuntamiento se llama Miaoulis en honor a un héroe de la Independencia Griega frente a los otomanos. Los niños con bicicleta, patinete y pelota corren por todas partes y no parecen estorbarse. Por atrás, el Teatro de Apolo que se inspira en la Scala de Milán.


Sólo se me ocurre a mí subir al mediodía a la colina de Vrondado. Peldaños y más peldaños. Un gimnasio callejero. Vas a sudar sí o sí. Empieza a desaparecer la gente. Recupero el resuello al llegar a la Iglesia de la Resurreción de Cristo.  Vistas panorámicas. Se ven otras islas, la más grande Didimi.


Da rabia que para subir a Mesovouni, la colina hermana, haya que descender primero. El pueblo medieval de Anno Syros forma un anfiteatro en la ladera. Otro que paga la penitencia es un burro, que le toca cargar un gran stock de botellas de agua.  Muy original la pila de agua bendita, con unos dedos esculpidos sosteniéndola, de la Catedral católica de San Jorge.

 

Los vidrios de la ventana de San Nicolás siguen los colores del parchís.

La Iglesia de la Dormición se sostiene sobre ocho pilares verdes; hay un Greco, bastante cascado, que no parece un Greco.

 

Es tan cómodo bañarse en Ermúpoli que acabé sin desplazarme a la encajonada playa de Galissas. Los turistas ocupan el primer cuadrado de cemento, protegidos algunos por círculos de sombra que aportan las ocho sombrillas. Una caseta de pescador elige la música, baladas románticas, también de Julio a un volumen moderado. Ni tan mal.  Pasada la ducha y el cambiador la segunda explanada,más reducida, es para los autóctonos. La señora del crucijijo pesca pezqueñines que no vuelven al mar. Un señor canoso nada cada jornada un buen tramo con aletas y gorro blanco; nada hacía indicar que tuviese una cojera tan significativa.




martes, 21 de julio de 2026

La pelota no se mancha

 

Crónica de la Final del Mundial 2026

España 1-0 Argentina

Gol de Ferrán Torres en la segunda mitad de la prórroga



   En los aperitivos Lamine pudo marcar pero fue más venenoso el toque de Lisandro que, en fuego amigo, casi la mete en su portería. Tagliafico lo ató, a veces con infracciones, toda la tarde. El de Rocafonda estuvo sin guindilla todo el campeonato.


 A renglón seguido, Simón asumió muchos riesgos saliendo lejos de sus dominios para impedir un avance de Leo.  Sería la intervención más decisiva del arquero de hielo.   


   Hasta el minuto 40 el árbitro no buscó nada en el bolsillo pero Lisandro poco más duraría sobre el césped. Cucurella probó con un chut cruzado raso que se perdió a más de un metro del poste. Y Oyarzabal,siempre noble, pegó una patada fea a Messi en la rodilla que no gustó al diez.

 

   Justin Bieber y su guitarra, camino a la esencia, fueron lo más auténtico de esa me-dia hora de Super Bowl.  Paredes se subió al barco y rápido quiso hacerse notar. Por sus malas artes. No pudo reprimir sus instintos en un amago de tangana delante del árbitro. Montiel, que venía de cortar una acción de valor gol, fue permutado por Nahuel.



   Rodri, con su lección de táctica, fluidez y coberturas, se apoderó del mando de la play. Olmo de cartero entre líneas. El Dibu se mostró muy nervioso en sus primeras intervenciones; como si el balón se untara en el gel de afeitar del colegiado. En el tiempo muerto El Cuti abandonó la batalla y entró Medina, el cuarto central de Scaloni.

 

   Pedri pudo ser el héroe pero los empujones molestos de Julián gozaban de impunidad. La Roja subía una marcha. Ferrán golpeó mal un maravilloso centro de zurda de Merino. Laporte también se libró de la cartulina por una clara obstrucción a Leo.

 

   En el descuento llegó el cénit de la película. Enzo, que ya tenía una amarilla por piar, se llevó por delante a Cubarsí. La aparatosa caída,con pirueta a lo dummy, era un zum sobre el delito.  El medio del Chelsea, que venía de marcarse una semifinal antológica se encaminó hacia los infiernos.  Messi quiso igualar efectivos activando un protocolo cuando delató a Cucurella ante el profesor. No sabemos que se dijo.


Paredes, el rey del quilombo, pudo escupir al viento con una falta en la frontal. Se la pidieron Porro y Lamine. Pegó finalmente el zurdo y se lució Emiliano sacándola de la escuadra. Fue la mejor acción de la promesa mundial y la resurrección del portero con la autoestima más hiperbólica del planeta.

 


   Treinta de añadido.Argentina preparada para otra épica y soñando con los penaltis. Nico cabeceó un centro de Pedri y el Dibu ya era más alto y más ágil. Le anularon un chirlo al león porque el devoto a San Fermín pisó a Otamendi en el reverso. 



De la Fuente demostró su fondo en armario dando entrada a dos hombres con la L en la espalda en este Mundial, Eric y Zubimendi.  Sin pelota, Scaloni sacrificó a su ariete para que entrase otro central, Senesi. Lautaro decía adiós a volver a convertirse en paladín. Merino, llegador indetectable, cabeceó fuera la asistencia de Nico.

 

   Últimos quince. Porro ofreció un balón pasado pero un fantástico giro de cuello de Nico lo aprovechó Ferrán.  Tuvo la serenidad para poner el interior de su zurda.  El hombre de los imposibles, no podía nacer en otra fecha, se sentaba junto a Iniesta en el Olimpo de Leyendas. Sonrió Jarque antaño, ahora María Caamaño. En la celebración el banderín pasó a mejor vida.   España iba a gozar de espacios y el valenciano anotó otro, anulado por centímetros. 



   Con el botín en la cesta España jugó sus peores minutos. Permitió que la albiceleste recuperara la posesión y que Leo, dosificando para ajusticiar, abasteciese a su tribu. Un centro de Lionel se envenenó sobre la portería.  La reventó el rosarino y Merino puso la cara por su país. Raro que no quedara aturdido. Giuliano metió un pase de la muerte que no terminó en las redes por poco.   Y de nuevo el Cholito tuvo las tablas pero, sin oposición, agujereó las nubes. Cuerpo atrás, balón arriba.

 


Leo,ejemplo de deportividad, sollozaba. La pasional Argentina perdió su cuarta final. La nación que hace 10 años le empujó a un verano de reflexión acusándolo de tibio. España cosió su segunda estrella. Lamine al fin dejó ver su aparato dental.


jueves, 16 de julio de 2026

Como en el Azteca

Argentina 2 - 1 Inglaterra  (15-VII- 2026).  2ª Semifinal del Mundial 

Goles de Anthony Gordon, Enzo Fernández y Lautaro  


    Scaloni, templado y educado, dio la alternativa a Giuliano.  Guerra de guerrillas asegurada. Le venían flashbacks a Becks, en la grada, de cuando su padre lo mandó a la ducha en el 98. Habían transcurrido 71 segundos cuando Paredes empujó por atrás a Jude. Marcando territorio. Luego un manotazo de Enzo a Anderson avivó el fuego de la primera tangana.

   Messi quiso arrancar como antaño y los británicos intentaron detener in situ la estampida.  La falta de Anderson acabó en amarilla porque los argentinos saben protestar en rebaño.   La ocasión más clara fue un chut bien intencionado de Enzo que buscó la escuadra.

   La segunda mitad fue otro cantar. Gracias a Dios. La Araña disparó dos veces. Un pase largo de Kane que despejó Tagliafico en acrobacia terminó con el centro de Rogers y el primer gol mundialista de Gordon . Nahuel, como tantas otras veces, no tiene ojos en la espalda.

   Una jugada que inició Leo dejó solo al Cholito, siempre rápido de piernas y no tan fino en lo técnico, pero Spence se lanzó a la hierba para evitar el chut. Bailaron pegados toda la velada.  

   La albiceleste alquiló para siempre el balón por la zona central pero moría en el embudo británico.  Messi se entregó a repartir,  prócer y playmaker, sin obsesionarse con la portería. Stones salvó de cabeza una dejada de Nico, que remó desde el primer segundo.

   Pickford salvó un cabezazo envenenado y ya estaba pidiendo el tiempo muerto. Tres pives de refresco. De Paul centró y Mac Allister cabeceó al poste;de inmediato lo intentó de nuevo.  El alma argentina estaba pisoteando al catenaccio inglés. Y su fútbol. Se rompió Reece James y Tuchel volvió a confiar su suerte al gigante antiaéreo, Burn, para suplir al tocado Rice.   Los dos leones feroces estaban enjaulados. La bandera del Dibu no entraba en plano.

   Enzo, un pegador exquisito a media distancia, obligó a palmear al histriónico meta del Everton.  Tras el córner la volvió a romper. Topo Gigio, así lo celebraba Riquelme.  Mick Jagger negaba con la cabeza paladeando la tragedia.

   Nueve minutos de propina.  Alexis, rey del pase en corto, volvió a estrellarse en la madera. Leo aprovechó que Spence estaba renqueante para visionar el área y  sacar un centro con la derecha.  Ahí Diego se fiaba más de la rabona. Lautaro,un killer del área, comió  el caramelo.

   Le entraron las prisas a los blancos cuando a la aguja larga del Big Ben le quedaban siete vueltas.  Su exigua arma fue poblar el área y poner a Pickford a colgar balones frontales. El domingo se mide el equipo que nunca se rebla contra la solidez rojigualda.  Lo que muchos anhelaron en 1986. 


martes, 7 de julio de 2026

Chupinazo

*Crónica del España 1-0 Portugal (octavos de final)

Cristiano parece despedirse de las Copas del Mundo 


Fotos cortesía del Mundo Deportivo


  John fue abatido cuando su Lincoln descapotable atravesaba junto a la Plaza Dealey. Era el año 63. Treinta y un años después España abría el Mundial 94 contra los surcoreanos.  El sofocante calor y humedad lapidó una renta de dos goles en los últimos minutos. Y 63 años después llegó la amnistía a Balogun y el duelo ibérico de quienes se repartieron el mundo en Tordesillas.  La mejor creatividad del Mundial.

 


El fiable meta de los dragones salvó una doble ocasión de Lamine y Baena. Olmo hizo diabluras entre líneas y Oyarzabal tenía la escopeta trucada.

Cada córner en contra Rodri era la sombra del siete de Funchal. El segundo Balón de Oro nacido en España movió los hilos de las marionetas. Pero sorprende que Zubimendi no se haya quitado el peto en todo el torneo. 


   Félix acabó una jugada con su monoplaza contra la valla. Nunca sudó tanto por los demás. ¿Estará el Cholo orgulloso o indignado?  El carrilero zurdo del PSG pudo desnivelar la balanza pero su chut lo desvió Porro al larguero.

   Al empezar la segunda mitad Cristiano tuvo su primera rabieta porque no le hicieron caso;luego no llegó al centro de Pedro Neto,la flecha de la bota rota,en una acción en la que cogieron a Cucurella fuera de zona.

   Yamal rompió por primera vez a Mendes. Su músculo dijo basta y a Semedo,mejor hacia atrás que Cancelo, le tocó bailar frente a Fred Astaire de Rocafonda.  Entró Ferrán con la convicción de tirar mil desmarques.


El partido se moría y Vitinha y Pedri, cerebros con pulmón gripado, fueron descartados. Pero la Roja tenía más talento en la recámara. Cuando sacaron la pancarta de la propina los dos chicos de refresco diseñaron la jugada. Mikel sacó con premura, tocó el andaluz y Ferrán, muy criticado por su pólvora mojada, buscó en profundidad a Merino que no se puso nervioso en el uno para uno.  El córner es su ara ceremonial.  


   Todos preveían prórroga por lo que los lusos tuvieron que quemar las naves. Bernardo voló para cabecear por encima de la meta de Simón. Rodri celebró el fallo del que tuvo su misma remera, y luego admitió su error de conducta.  Una falta evitable de Ferrán a Chico Conceiçao le dio a los de Roberto Martínez su última carta. Y Neves también logró cabecear.  La defensa hispana,dos en Sudáfrica, sigue sin ser perforada.