jueves, 16 de julio de 2026

Como en el Azteca

Argentina 2 - 1 Inglaterra  (15-VII- 2026).  2ª Semifinal del Mundial 

Goles de Anthony Gordon, Enzo Fernández y Lautaro  


    Scaloni, templado y educado, dio la alternativa a Giuliano.  Guerra de guerrillas asegurada. Le venían flashbacks a Becks, en la grada, de cuando su padre lo mandó a la ducha en el 98. Habían transcurrido 71 segundos cuando Paredes empujó por atrás a Jude. Marcando territorio. Luego un manotazo de Enzo a Anderson avivó el fuego de la primera tangana.

   Messi quiso arrancar como antaño y los británicos intentaron detener in situ la estampida.  La falta de Anderson acabó en amarilla porque los argentinos saben protestar en rebaño.   La ocasión más clara fue un chut bien intencionado de Enzo que buscó la escuadra.

   La segunda mitad fue otro cantar. Gracias a Dios. La Araña disparó dos veces. Un pase largo de Kane que despejó Tagliafico en acrobacia terminó con el centro de Rogers y el primer gol mundialista de Gordon . Nahuel, como tantas otras veces, no tiene ojos en la espalda.

   Una jugada que inició Leo dejó solo al Cholito, siempre rápido de piernas y no tan fino en lo técnico, pero Spence se lanzó a la hierba para evitar el chut. Bailaron pegados toda la velada.  

   La albiceleste alquiló para siempre el balón por la zona central pero moría en el embudo británico.  Messi se entregó a repartir,  prócer y playmaker, sin obsesionarse con la portería. Stones salvó de cabeza una dejada de Nico, que remó desde el primer segundo.

   Pickford salvó un cabezazo envenenado y ya estaba pidiendo el tiempo muerto. Tres pives de refresco. De Paul centró y Mac Allister cabeceó al poste;de inmediato lo intentó de nuevo.  El alma argentina estaba pisoteando al catenaccio inglés. Y su fútbol. Se rompió Reece James y Tuchel volvió a confiar su suerte al gigante antiaéreo, Burn, para suplir al tocado Rice.   Los dos leones feroces estaban enjaulados. La bandera del Dibu no entraba en plano.

   Enzo, un pegador exquisito a media distancia, obligó a palmear al histriónico meta del Everton.  Tras el córner la volvió a romper. Topo Gigio, así lo celebraba Riquelme.  Mick Jagger negaba con la cabeza paladeando la tragedia.

   Nueve minutos de propina.  Alexis, rey del pase en corto, volvió a estrellarse en la madera. Leo aprovechó que Spence estaba renqueante para visionar el área y  sacar un centro con la derecha.  Ahí Diego se fiaba más de la rabona. Lautaro,un killer del área, comió  el caramelo.

   Le entraron las prisas a los blancos cuando a la aguja larga del Big Ben le quedaban siete vueltas.  Su exigua arma fue poblar el área y poner a Pickford a colgar balones frontales. El domingo se mide el equipo que nunca se rebla contra la solidez rojigualda.  Lo que muchos anhelaron en 1986. 


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