viernes, 6 de mayo de 2016

La Tierra de Oc

Un paseo feudal por Carcasona
 
   Tu princesa merece comer perdices en La cité mediévale de Carcasona. La carroza no se convertirá en calabaza. Como fijar una herradura en sus zapatos de tacón. 

   La murallas, una rodea a otra tal anillo de compromiso, fueron restauradas en el XIX. En la liza, espacio entre ellas, hubiera hasta entonces casas de pobres que fueron derribadas.  En la Puerta Narbona está el busto de la Dama Carcas. Se valió de su ingenio para resistir el asedio de Carlomagno pese a no disponer ya de víveres. Su gesta bautizó a esta ciudad medieval.  La otra escapatoria del laberinto, más próxima al Castillo Condal, es la Puerta de Aude. Por su desnivel este flanco sería más inexpugnable.

   Los pozos ya no albergan tesoros. Ni líquido elemento.  Para explotar su leyenda y el morbo del viajero disponen, además de la Casa Encantada, del Museo de La Inquisición y los instrumentos de tortura. Incluso de un juego de mesa de estrategia con aires imperialistas.

   En la Basílica de San Nazario, aleación románico gótica, el precio de las velas oscila según su duración; las que se consumen más rápido resisten seis horas. 

   Allí no combaten el frío con fabada. El Cassoualet Maison consta de butifarrada de carne de cerdo, confitado de pato, salchicha de Toulouse y judías de Castelnaudary.  Viene en cazuela y burbujeando todavía. Un escándalo. El perro hambriento come las pieles y el tuétano del hueso. Porque no le di la carne.
   El Pont Vieux está cortado al tráfico pero su firme sigue siendo de asfalto. Su diadema de faroles luce un tono cobrizo. Me detengo a dar una última y nostálgica panorámica, tantas veces retratada, a la fortaleza patrimonio de la humanidad desde el 97. Una vez cruzado hay una capilla que visitan los peregrinos que van a Saint-Jean-Pied-de-Port. Abajo hay patos y se ven las piedras de un lecho poco profundo. Un panorama natural de campos de cultivos y de trufas oxigena una postal de ensueño.

 
   El Museo de Bellas Artes, con maquillaje neoclásico, está ya en la Bastida de San Luis. La Puerta de los Jacobinos, un Arco del Triunfo de proporciones reducidas, data de tiempos prerevolucionarios.



   Junto estatua abanderada de Juana de Arco un panel loa, por orden alfabético, a quienes murieron por la patria en Marruecos (1911), en Ias guerras mundiales y en Algeria (1954 - 62).

   A las siete de la tarde la Catedral de Saint Michel está en tinieblas pero en la Capilla de Juan Pablo II hay una misa cantada. Las columnas son de colores. En un santiamén el apuesto sacerdote sale vestido de calle con ropas modernas y zapatillas deportivas.
   Neptuno pincha el cielo con su tridente en la place Carnot.  Allí se celebra un campeonato de petanca dominical, pasión nacional casi tan fervorosa como por el balón ovalado.

   El Canal du Midi se hizo en el XIX para conectar el Garona con el Mediterráneo. Sus aguas son verdosas y el cielo crepuscular de un rojo intenso. Hasta que languidece.  Merece la pena detenerse para ver el funcionamiento de las esclusas. Cuando se cierra una baja unos tres metros el nivel del agua y luego se abre la siguiente compuerta para que salgan las embarcaciones. Vasos comunicantes. Es hora de partir. El tren no espera por mí. Ni por nadie.

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