sábado, 6 de julio de 2024

Como Maceda

Crónica del Alemania 1-2 España  (5-VII-24)

Goles de Olmo, Wirtz y Mikel Merino

Cuartos de final de la Euro 2024

 El último día del atérmico. Olvidó el frac y sacó la motosierra como nunca. Tronzó la pierna izquierda de Pedri y lo mandó al hielo. Luego pisó a Lamine. Como si pensase en clave Clásico. Y las dos amarillas se fueron al limbo. Hasta mediada la segunda parte no la vio por un agarrón para parar una transición.


   Primera parte plana.Neuer,con mantequilla en los guantes,dejó un par de balones calientes como en las semis de Champions.Kimmich aparecía con frecuencia en posiciones de extremo. Y Rodri daba un máster de robar con la cadera.


   La sombra de Sané quedó en el vestuario. Olmo, movilidad y pegada, acabó de interior un pase raso de Yamal. Por algo tiene el diez. Empezó la jugada Morata, que alivió una pobre primera mitad. 



Pero la Roja se desnaturalizó. Nico, el deseado,no brilló.Los teutones hicieron ajustes. Entraron Andrich, leñador de pelo chicle, y Wirtz, un diamante con alas. Y Füllkrug, siempre honrado, que rápido se citó con el poste.

Unai,ya habitual en jugadas apoteósicas o surrealistas, pifió un saque y Havertz casi lo vacuna de vaselina. Sería la promesa del Leverkusen el que hizo justicia tras ganar Kimmich un salto inverosímil a Cucurella.


   España volvió a ser el dueño del cuero en la prórroga.Alemania,tras la machada, cogía aire. Oyarzabal no puede jugar de delantero centro. Le benefició la entrada de Joselu. Gozó de un par de chuts a media distancia. Un disparo de Musiala batió en la mano pendular de Cucurella. Kroos dejó cojo a los suyos. Füllkrug, un minero con el pico siempre al alza, ganó la posición a Nacho y su cabezazo envenenado lo sacó Simón.En el otro área el completísimo Merino se subió al helicóptero, en un salto muy plástico con piernas en uve,para dar valor a un centro de Olmo. Hizo la rotonda alrededor del banderín. Como su padre. El último hoyo. Aún tuvo la boya de Dortmund la última chance. Carvajal, que ya estaba castigado para semis, abrazó a Musiala. A lo bonzo por la bandera.

sábado, 1 de junio de 2024

Abrazando a Gento

Crónica del  Borussia 0-2 Madrid  (goles de Carvajal y Vinicius)

Los blancos ya suman quince Orejonas. 


*Fotos de las galerías de ABC, 20 minutos y Marca


   Cuando era niño era del Madrid.  Y los culés siempre me decían “los merengues sólo tenéis Copas de Europa en blanco y negro”. Como en Eurovisión, vamos.  Desde mi primer beso bebieron nueve.

martes, 28 de mayo de 2024

Hoxe estamos optimistas






medo á morte
medo a mala sorte
medo a que namores de min
medo a que pesen máis dous defectos ca un cento de virtudes

medo a comer o derradeiro pemento
medo a bloquearme de súbito
medo a comezar de cero
medo a que te olvides de min

medo a que sexamos nós antes ca min
medo a que perda a vida quen con agarimo ma dou

medo a que me escoites sen interese
medo a que a radio fique sen batería
medo a quedar calado
medo a escoitar o silencio

medo a contar certas cousas
medo a calar esas cousas

medo a que non me envolvan máis fuselaxes
medo a que o corpo se corrompa
medo a perdelo poder

medo a incertidume
medo a perdela siesta
medo a perder

medo a mecánicos erráticos
medo a taxistas marxistas

medo á euforia
medo ós tempos da Sanidade Pública
medo a que non pasen cousas
medo a non sentilo control

medo a ser invisible,
medo a expoñerme de máis

medo a non saír da lameira da inflexibilidade
medo a perdela miña indentidade

medo ás doenzas que truncan con todo
medo a non superar o bucle dos medos

lunes, 6 de mayo de 2024

Argelia en Ramadán


*Un paseo sensorial por las dos principales ciudades del país más grande de África

*Publicado en El Faro de Vigo (10-V-24)





Ir a Argelia en Ramadán impone mucho. Y más, cuando te percatas de los trámites y el precio que te cuesta conseguir el sello en tu pasaporte. La luz verde para entrar en el país más grande de África. Te reto a que intentes conseguir una guía de viajes en la biblioteca. Al mediodía casi la totalidad de los restaurantes permanecen cerrados. Si algún extranjero desea comer debe hacerlo en un rincón discreto por respeto.

   Todos van con prisa en ORÁN, sobre todo en la carretera que lleva al puerto. Las bicis parecen motocicletas.  Los conductores, cuando un peatón se asoma a un paso, no es que aminoren sino aceleran su vehículos.  No me extraña que el porcentaje de retrovisores rotos o pegados de aquella manera sea altísimo.





   Pregunto al de la tienda de telefonía donde puedo cambiar moneda. Me conduce a una galería cercana y allí se encarga otro dependiente. Desconfío un poco de este mercado clandestino y no cambio todo mi cash. No conozco ni el color de los billetes argelinos. Me ofrecen por cada euro 220 dinares cuando el cambio oficial en un banco estaría máximo a 150. Satisfecho. Siempre que no me hayan timado.


   El mercado es inmenso, maravilloso. Algunos, de pie, venden apenas uno o dos objetos de segunda mano. Pero no me encuentro muy seguro porque caminamos apelotonados, rozándonos con los hombros y recibiendo pisotones del de atrás.No quiero emboscadas y busco calles más espaciosas aunque se pierda el encanto.



   Fotografío una placa dorada de un edificio militar que representa a un arma de fuego. De repente aparece un individuo cuestionando mi actitud.  ¡Si no he captado a ningún soldado! Es muy pegajoso y no tengo nada que ganar. Acelero el paso y gano tiempo cuando se le caen las gafas.


   Una situación igual de desagradable me ocurre cuando hago un par de fotos panorámicas a la Plaza de Armas. Se me acerca un padre molesto por si he captado a sus hijos que se arrastraban por una rampa a modo de tobogán. Lo veo tan airado que no me interesa defenderme y finjo no entender apenas ni el inglés. Se va y no me molesta más. Ni yo a él.





   Me hacen la mítica foto en la Disco Maghreb. La resucitó para el gran público una canción de Dj Snake. El rótulo destartalado en forma de videocasette le aporta un punto vintage. El fotógrafo parece local pero dice que es turista también.  Me dice que la cámara de su amigo es mucho mejor que la mía. Eso ya lo sé yo. Me manda ladear la cara hacia mi derecha y levantar un poco la barbilla. El efecto despistado para que quede más molón. Un gato callejero le da color a la imagen.

Hay zonas, muy cerca de los atractivos turísticos, que parecen un escenario de guerra. Cascotes y basura.   Un puñado de personas me aconseja no ir solo al Fuerte de Santa Cruz, que se divisa desde cualquier punto en lo alto de la montaña.  "Es mejor que vayas con guía o que un taxi te espere hasta el regreso".  Que puede haber asaltos, que la policía no da abasto allí. No sé si es verdad o si quieren que contrate un servicio. Lo medito con la almohada. Me fastidia rajarme pero mi vida vale más que unas fotos de halcón para presumir en las redes.





   Recorro una larga avenida en sentido contrario al centro. Mi objetivo es el Instituto Cervantes.  De su privilegiada terraza asoma la bandera rojigualda. Se divisa el Hotel Rodina y toda la zona sur de la ciudad. En una de las aulas un póster de Rosalía de Castro. Me atiende Ismael con mucho entusiasmo.  Es un enamorado del teatro que consigue llevar a su grupo a muchas ediciones del Festival Etnosur.  Cuenta que mucha gente de avanzada edad todavía habla español.  

   Para cenar elijo un restaurante que expone unas brochetas apetecibles. También me bebo una harira. Comienzo poco a poco pero voy añadiendo más viandas a mi menú.  Charlo con un jubilado muy amable que se sienta en mi misma mesa. Trabajó en Castro Urdiales y en Cataluña. Al fondo del salón veo al chico amable que manejaba la parrilla lavándose los pies. 


El taxista de Orán es cercano y amable. Si te mensajeas con él por teléfono solo dice "ok" porque confiesa que su inglés es pobre. Llega más de media hora antes de la hora acordada y por supuesto no estoy listo todavía.  Me tiene toda la carrera hablando sobre la importancia de creer en la divinidad. Es más divertido cuando se queja de que su coche es chino y por eso hace ruiditos y se le apaga el motor con frecuencia.


   Llego al aeropuerto. La chica de seguridad no me quita ojo. Parece que le he gustado. Hasta sus compañeros se burlan de ella. El más veterano, crecido por su uniforme, no permite de ninguna manera que me siente en el suelo.


   La avioneta que vuela entre las dos ciudades costeras es de formato bolsillo. Sólo se puede acceder por la puerta trasera. 17 filas con apenas dos asientos a cada lado del pasillo. Dos de los tres miembros de la tripulación deben apartarse para no entorpecer el embarque. Viajan los del equipo del Kouba, un barrio de la capital, que han caído al segundo puesto de la división de plata. El simpatiquillo del grupo me intenta convencer para que me cambie de sitio para que él pueda conversar con su compañero. Accedo a pesar de que al ir en ventanilla rozas la cabeza con el techo.  Además el jugador tranquilo me clava varias veces el codo como si fuera un férreo marcaje.  Dos hermanitas gemelas son la atracción de los que estamos cerca. Una se pone a meterle el dedo en la boca a la otra y le da un cachetito; la otra no protesta. Una señora, con sueños de maternidad, arrebata una de las crías y le toma en el regazo para hacerle unas gracietas. La madre, entre resignada y perpleja, reacciona con un "bye, bye!"



ARGEL, con un puerto tan próspero que tardé en encontrar una playa de arena. Eso sí con escavadoras trabajando en la orilla. 



   Dado el clima favorable es habitual que broten librerías callejeras. Y en los kioskos permanecen inmóviles varios señores leyendo la actualidad. El google antes del google.

   En la Casbah las casas están apuntaladas para que no se derrumben. Las parabólicas crecen más que las amapolas. Cables como lianas. Pese a todo la sensación es de tranquilidad. Niños jugando al futbolín en la calle. Graffitis y banderas patrias.  El té de menta más sabroso se toma en África. Gatos callejeros maúllan para que la vecina del tercero les tire comida por la ventana. No sé como no se desesperan los barrenderos. ¡Qué voluntad!


   Compro un par de dulces. No me atreví con unos esféricos en un naranja muy vivo. Los señalo con el dedo pues no sé sus nombres. 130 dinares. Dudo si me ha dado bien el cambio. El pastelero,muy firme pero sin arrogancia,exclama "yo no soy árabe, soy berebere". Nos apretamos fuerte la mano mirándonos a los ojos.Me gusta hacer tratos con los hombres del desierto.

   El teleférico de subida a Notre Dame no opera. Pues escaleras y senderos empinados. Sin turistas. "Ruega por nosotros y por los musulmanes". Está hermanada con la basílica de Marsella, otro templo levantado en suelo escarpado, al otro lado del Mediterráneo.


   Cae el sol. En distintos puntos de la capital se celebra el iftar. Los organizadores te invitan a pasar con suma amabilidad. Los comensales esperan con tranquilidad. Comienzo a charlar con tres jóvenes por google translate. Mis pintas de turista son evidentes. A las 19:20, sin mucho preámbulo, comenzamos a tragar. El guiso con aceitunas y zanahoria está bueno aunque lleva mucho tiempo servido y se ha enfriado.  La sopa, sublime.  Algunos comparten viandas que han traído.  

   La Catedral del Sagrado Corazón parece la central nuclear del Señor Burns.Nació el mismo año que el país se quitó el yugo francés,1962. Su interior huele a incienso. Celebran una misa y me muevo sigiloso por su parte trasera. La que controla el acceso no me quita ojo.  Se me acerca y con unos modales refinadísimos me invita a abandonar el recinto. "Déjame solo hacer una foto a eso, por favor" digo señalando a una especie de ventilador aéreo. "No".

  Cojo el metro. Los letreros no están solo en árabe pero una joven con velo ve que dudo sobre la dirección de mi destino. Me ayuda amablemente. Le lanzo un puño en agradecimiento. Me dice "no puedo";. Sigue siendo encantadora.

   Bajo a la altura del Museo de Bellas Artes. Es fácil desorientarse un poco en las 32 hectáreas del Jardín de Hamma. No todos los senderos son rectilíneos. Hay plátanos, palmeras y estanques. También ficus y cactus.  Tan extenso que se ha tragado un zoo en su panza.



   A la subida al teleférico me compro un imán. Souvenir barato para cumplir. El tipo, más pícaro que un español, me da la vuelta cortísima. Me pongo serio y reclamo lo restante.  "Oh, I am sorry, my friend". No cuela.  Al retornar a mi país leo que el magnético pone "Aleria". Vale, empate a uno.




   Junto al Monumento a los Mártires me ofrezco para que dos amigos puedan salir juntos en sus imágenes. Son estudiantes del Chad, uno de ellos se forma para médico. Niños van en bici o patinete por la explanada.  El soldado cree que sí pero el Museo Nacional tiene sus puertas cerradas.


   Mi viaje toca a su fin. Había quedado encantado cuando un varón me permitió ir con él en su taxi y pagar una cantidad reducida.  El taxista es un chico divertido, forofo del Madrid y, además del gps, lleva la clásica aplicación de ligar en el móvil. Quedé con él para que me viniese a recoger al día siguiente. Sin problema. Hasta bromeamos sobre mi baño en el frío Mediterráneo.  Quedo esperando en la Plaza de los Mártires sentado sobre la acera. Pasan unos minutos y no llega. Le escribo "¿Te has olvidado de mí?" y adjunto carita tristona.  Tengo que pedir otro. Suena música de Tarantino...

domingo, 28 de abril de 2024

Encontré mi lugar en el color de tus ojos

*Crónica del concierto de Dorian en el FIV (Festival Independiente de Vilalba)  26-IV-24



    El engominado Mondra y sus bailarines, de blanco impoluto, se dejaron regar por la lluvia saliendo fuera de la carpa.Mientas Nuno,de Grande Amore,se tomaba una cerveza con los suyos. El chico de las promociones de Mahou es un empleado encantador. Veintiuno se disculparon por los problemas técnicos que ocasionaron una demora de casi cuarenta minutos. Colgaron su soberbio penúltimo tema, Cabezabajo, en el tendedero de la vulnerabilidad.


   Ahora vienen los míos. No pude en la Pascua de Padrón de 2023. En Buenos Aires la duración fue de formato de ficción de Netflix. Quizá porque iban antes de un grupo patrio. Síndrome de la abstinencia.

  Hoy todo el mundo es fan del crepúsculo. Dorian, que camina por las cornisas con el corazón en añicos, siempre apostó por el amanecer. Marc promete un repertorio melancólico. Como siempre. No faltó casi nada. Si pudiese frotar la lámpara traía las Buenas Intenciones de Nita.

   Empezamos cantando a la estrictina sin saber muy bien lo que es. Luego diseñan mi playlist a la carta. Estoy sensible y las letras me entran por los poros. Un solo día sin ti son Cien años de soledad. Te cambio estabilidad por corazón. Mejor no. Nadie puede salvarte cuando huyes de ti. Búscame en el infierno de los ángeles. Y desapareciste sin dar explicación. Que nunca se me olvide.

   El líder picó al público."Los de León estaban más efusivos" en alusión al que fue su primer directo del año. La banda,con dos décadas de ilusión,apuesta también por festivales de pequeño formato, por su identidad y militancia. Ahora es el FIV pero en julio será Benicássim.


   Dorian no tiene canciones de relleno. Pero a partir de la decena vienen temas menos potentes intercalados entre dos cohetes como La Isla y Vicios y defectos. Techo de cristal sobre la memoria de las mujeres "gallegas que se dejaron la piel para lograr la igualdad.  Lisandro, el chico biónico, también coge el micro en Dual y,como era previsible,acaban ambos empastando sus voces sobre dos tarimas. En Energía rara, con símbolos más jocosos que profundos, juega con nosotros. Nos convence para agacharnos para acabar saltando con auténtico júbilo.

 Como guinda del pastel dos himnos de una generación.¿Os ha pasado de querer estar con esa persona en cualquier otra parte? Prioridad uno. En La tormenta de arena lució el bajo de Bart Sanz con el que"podría matar fascistas". Belly se pasó al teclado portátil para acabar la fiesta bailando. El guapo argentino de bigote rompió a reír cuando le saltaron las baquetas por los aires. En el público se ha formado en las primeras filas una espiral de empujones amables que no sale de madre. A lo Historias del Kronen. No está mal perder el control. A veces.  

martes, 26 de marzo de 2024

Llueve en Montevideo

 

*Un paseo por la capital uruguaya.


* El País de Uruguay publicó mi versión reducida del artículo (2-IV-2024)


   Adiós Buenos Aires. ¡Cuántos recuerdos! El barco, que parte con retraso por el temporal, te lleva hasta Colonia del Sacramento. Algunos,en zona de proa, han vomitado mecidos sin dulzura sobre un Río de la Plata untado por camalotes. El bus te escupe en la Terminal de Tres cruces.


   Estamos en Uruguay, nombre guaraní que significa"río de los pájaros". Datos random. Con un nivel de vida similar al de España,para ricos si vienes de Argentina. Unos catorce millones de vacas,tocan a unas cuatro por habitante. Segundo país en consumo de whiskie tras Francia.

 

   La ciudad celebra ahora los trescientos años de su fundación. Su carnaval se prolonga 40 días. Al ritmo del candombe.Los tambores se tocan en tres tonos distintos: el chico o soprano, repique o contralto y piano o tenor. Las murgas,con más de 15 personas, hacen sátira política.

 

   El Estadio Centenario, con foso de agua tras las porterías, alberga el Museo del Fútbol. Pueden presumir. Se inauguró en el Mundial 1930 donde vencieron en la final a Argentina por 4 a 2. Dos décadas después el Maracanazo con el tanto decisivo de Alcides Ghiggia. Dos bofetones en la cara a las dos potencias que le aplastan.  El país con más copas del mundo per cápita. Ese es el espíritu charrúa.


 

   No me coincidió estar un domingo en la capital para poder disfrutar la Feria de Tristán Navaja donde tiene mucho peso la inmigración italiana. 

 

   Una réplica del David de Miguel Ángel da la bienvenida al Palacio Municipal, sede de la Intendencia. En su interior otra obra de arte, La Victoria de Samotracia, alada y sin brazos.

 


   En la Plaza Cagancha, nombre de una victoria militar, sobresale la Columna de la Paz, que una vez fue atacada por un rayo. Dicotomías.

   Las galerías, no soportales boloñeses, caracterizan la Avenida 18 de julio, arteria de 3 kilómetros que recuerda el día de la primera Constitución. Albergan humildes negocios, algunos de segunda mano. El estilista "Néstor corta a tijera, también peladitas a bebés". En el número 1199 está una de las sedes de la Librería Puro Verso que viene de cumplir 20 años.


   Treinta y tres palmeras ornamentan la ventosa Plaza de la Independencia. Un homenaje a los mismos Orientales, liderados por Lavalleja y Oribe, que participaron en la Cruzada Libertadora en 1825.

 

   Los charrúas se animan diciendo "¡Vamos arriba!". Pero para visitar el Mausoleo de José Gervasio Artigas han de bajar al subsuelo. Se inauguró en 1977 en medio de una Dictadura Militar. Una pirámide truncada permite que el sol ilumine la urna del prócer. Los del Regimiento de Blandengues hacen cambios de guardia cada hora, sin show. Nota a turistas: No les hace gracia que te sientes en las escalinatas.


   El diseño del Palacio Salvo es de Mario Palanti, el mismo artífice del Palacio Barolo en Buenos Aires.  105 metros de altura. El porteño es cinco metros más bajo, hay hermandad y pique también. Está inspirado en la Divina Comedia. Como el arquitecto era masón dejó algunos símbolos en este rascacielos art déco. Hay quien dice que en el séptimo piso se aloja un fantasma. Los primeros dueños eran los hermanos Salvo.  Se inaugura en 1928 cuando el país vivía momentos prósperos. Antes, cuando aún era la Confitería Giralda, sonó por primera vez el tango La cumparsita.

 


   Cruzada la Ciudadela, único vestigio del recinto colonial, no pises los Soles, versión charrúa del Paseo de la Fama. Están dedicados a personalidades patrias, como Benedetti, salvo a dos foràneos, Nelson Mandela y los Rolling.  Ya estás a tiro de piedra del Museo sobre los héroes del accidente aéreo de los Andes.

   Ya se desmanteló la Exposición sobre Macondo en el Teatro Solís. Se denomina así en honor al primer explorador europeo en llegar al Río de la Plata. La amargada de las taquillas no tiene un buen día. Inaugurado en 1856, el más antiguo de Sudamérica, goza de una acústica excelente.


   La Fuente de la Plaza Matriz, o de la Constitución, está ornamentada con cuatro faunos y otros tantos querubines que entrelazan sus cuerpos con delfines. Como el artista era italiano, Juan Ferrari, cometió algunos errores ortográficos. Era alquimista y masón, como Simón Bolívar. Por ello se ven símbolos como el martillo, la escuadra y el compás que representan sucesivamente la voluntad, la rectitud y la exactitud.


   La Catedral de Montevideo mira de frente al Museo Histórico Municipal. Es un templo católico en estilo neoclásico que León XIII elevó a la categoría de Metropolitana. Está dedicada a la Inmaculada Concepción y a Felipe y Santiago, patrones de la ciudad. Están enterradas personalidades uruguayas como Juan Lavalleja, líder de los 33 Orientales.

 

   Mucha gente bromea con las rejas que rodean la Plaza Zabala porque tienen forma fálica. Este espacio, caprichosamente oblicuo en un callejero en damero, homenajea al fundador de Montevideo con una estatua ecuestre. Y la calle anexa es Durango, localidad vasca donde nació este mariscal. Era Gobernador de Buenos Aires y tenía el propósito de sacar a los portugueses de Montevideo. Escogió esta península por el puerto y el cerro de 130metros.

 

   Aquí, en el Palacio Taranco, tenemos el Museo de Artes Decorativas, de acceso gratuito. Entre relojes, espejos y mobiliario presume de una reproducción en seda de La rendición de Breda y una escultura de Benlliure. Reconozco que, por gusto personal, lo que más me sedujo fue el cobijo en una tarde de lluvia casi torrencial. La gota china.  No vendría mal un sorbo de grappamiel para aclarar la voz.

 

   El Mercado del Puerto se reconoce por su estructura de hierro forjado. A su espalda se pone de puntillas la torre blanca del Edificio de la Aduana. Hay muchos restaurantes especializados en asado pero en el mío fueron mejores pescando clientes que en la calidad de sus carnes.Cuentan que es tradición beber allí el Medio y Medio, una mezcla de un vino blanco espumoso y otro seco. El escritor Enrique Rodó era uno de los clientes habituales.

 

   Muchos disfrutan caminando y tomando mate por agún tramo de los 20km de Rambla, el malecón montevideano. Por el apéndice final de Sarandí llegarás al paseo agrietado de la Escollera; las olas te pueden hacer un regalo pulverizado. Las nubes van haciendo amigas. Un frío del demonio para ser primavera. Al fondo,bajo el humilde faro rojiblanco, un pescador solitario y sin suerte con las corvinas. "Hoy no sale nada".