Corfú es la patria
de los feacios, último salto de Ulises antes de volver a casa.El campanario de
Spyridon es el chupachups del templo ortodoxo. Caminando por la calle de
las heladerías,con precios no exactamente iguales, llego al Listón, clásico
escaparate de relación social. Definiría Faliraki como una piscina
marina.Paraje ideal para nadar en aguas jónicas, comer pescado y reposar la
digestión mirando la ostentosa Fortaleza Antigua veneciana. La sección
erótica del Museo Asiático alcanza la zoofilia.
Junto al Monasterio Vlacherna casi
puedes hacer cosquillas en la barriga de los aviones que llegan. Si tomas un bote tras una travesía de
apenas 150metros accedes a la Isla Pontikonisi donde los cipreses son lanzas
defensivas. Al anochecer en el puentecillo estrecho los enamorados comparten
confidencias, los pescadores prueban
suerte y las motos se abren paso rompiendo el cosmos de sosiego.
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| El Listón |
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| Desde el Museo Asiático |
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| El puerto |
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| Monasterio Vlacherna |
Turística y hermosa
es Rodas. La jefa del Dodecaneso y la cuarta isla más grande de toda Grecia.
Un gran bazar al aire libre, sobre todo
si quieres comprar esponjas. Conserva los aires otomanos, a 18 km de la
costa turca, y no solo por la Mezquita de Solimán. El Coloso fue abatido por un
terremoto hacia el 225 a. C. Parece leyenda que los barcos entrasen al puerto
de Rodas entre sus piernas.
Miguel, mi
casero, es un hippy alegre que tuvo una novia dominicana. Me insiste a que vaya
a una playa nudista. Y repite cada poco “a tomar por culo”.
En la Plaza
Eleftherias, uno de los accesos esta la joya del medievo, los caricaturistas
interpretan la realidad. En el callejero no faltan muchos pensadores helenos
clásicos. El Palacio del Gran Maestre
era sede de los caballeros de la Orden de San Juan. Son icónicas sus escaleras
sin barandilla.
Hay que ascender
al Monte Smith, topónimo que alude al almirante que vio llegar desde esa colina
a la flota del emperador corso, para disfrutar de la Acrópolis. Domina la meseta el Antiguo Estadio, con una
extensión de 200 metros de largo. Completamente apto, aunque sean romanos, para
rodar la carrera de cuádrigas de Ben Hur.
Eolo se hace
fuerte al oeste. En lo alto de la brújula acariciando el acuario y el casino
está la pedregosa y encantadora Playa Elli. Un padre anima a su niña a tirarse
del trampolín gigante. Ella cautelosa, primero recela, acaba confiando en su
guía. En el arenal de Zefiros,
muy cerca del cementerio, la corriente parece suave pero una familia dice adiós
a su flotador con forma de donut.
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| Iglesia de Agios Taxiarchis |
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| Antiguo Estadio en la Acrópolis |
Tras una
confortable travesía de más de 14 horas el ferry atraca en Candía, hoy
Heraklion. Su simbólica H es la misma
que la cornamenta del Minotauro.
El museo
arqueológico recoge las maravillas minoicas del cercano Palacio de Cnosos. Ya en el cole nos hablaron de La diosa de las serpientes, escultura
para llamar a la fecundidad y Las damas
en azul, fresco donde juego a buscar lo que está retratado de frente y de
perfil. Allá por el 1900 Arthur Evans se dio un empacho de satisfacción.
Siguiendo el
itinerario cultural y dejando atrás la Iglesia de San Pedro Mártir hago parada
en el Mu-seo Histórico.Dos cuadritos de El Greco y paneles sobre la estratégica
Batalla de Creta en la II Guerra.
En lo alto de la
muralla la discreta tumba de Karantzakis, pluma que dio vida a Zorba el griego.
“No confío en nada, no tengo miedo a nada, soy libre”. Debajo de esa
fortificación veneciana una sucesión de recintos deportivos.
El ayuntamiento
tiene su sede en la Loggia, un edificio con cuatro siglos de vida. Lo más
peculiar de la iglesia ortodoxa de Ágios Tito es que se conserva una valiosa reliquia,
la cabeza del santo. Merece su estatua
Venizelos, luciendo el tradicional mostacho cretense, que fue primer ministro
hasta siete veces en el primer tercio del XX.
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| Interior de la Catedral |
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| Damas en Azul |
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| Panorámica de la ciudad |
La Catedral de la
Virgen María de Hania es manca. La Mezquita de los Jenífaros termina en un
globo pastel. Uno de helio con cara de Minnie buscó aventura en solitario
para desesperación de una niña en el bullicioso Paseo de Halidon. De
camino al mercado cubierto está Skrydlof,universo de los artículos de cuero.
Un forofo futbolero regenta una tienda museo que honra a los inesperados héroes
del 2004. Venden maíz asado y otro se
gana la vida colocando de bufanda su
inofensiva serpiente.
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| Catedral de Hania |
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| Puerto y faro |
Las macetas de Rethymno dan una bienvenida jovial a
cada hogar.El pueblo de las 3 torres. El minarete de la Mezquita Nerantze,el
faro,ornamentado con relieves geométricos y una chimenea fabril. En el XVI no todos los visitantes eran
amables. Tras los ataques de Barbarroja se construyó una fortaleza defensiva de
enormes dimensiones. La Fuente Rimóndi, con un trío de columnas
corintias y otros tantos chorros con cabeza de león necesita ya una
restauración. El puerto conecta
la zona histórica con el área recreativa de la extensa playa de arena.
Dicotomía entre los globos del parapente, el amarillo con cara sonriente y el
negro con gesto malote. Tú eliges.


Todo el mundo sabe
que la más guapa es Santorini. Vivir
en una sartén nos recuerda lo efímero de la belleza. Con su relieve de banana. De cuarto creciente si somos románticos.
Fira está comunicado con el Puerto Viejo por teleférico pero de allí no
zarpan los grandes botes. No sabes cuando acaba la capital y comienza
Iverovigli. Todo limpio y blanco salvo las boinas
azules de las iglesias. Hago coincidir la puesta de sol con una parada en Skaros. Una maqueta del Cañón del
Colorado. O una tarta de galleta y chocolate. Un hermoso contraste entre el
vestido de la novia y el color tierra.
Como la costa
occidental es muy escarpada los hoteles, cargados de estrellas, suelen disponer
de piscinitas panonámicas. “Son bañeiras”, apunta un turista lusitano. Esas
fotos ya están recibiendo decenas de likes
en las redes sociales de los huéspedes.
El este, a la vista sin prismáticos, es más amasado y amable. Inicio una
ruta de media montaña con capillitas blancas como metas volantes en las cotas. Siempre
la bandera de las nueve franjas demostrando orgullo e identidad. Hasta
aquí no llegan los quads.
Un buen mirador de Oia son los vestigios de una fortaleza
veneciana. Una niña da a probar unas uvas para que alguno compre el racimo
entero. Las escaleras, luego habrá que subirlas, están salpicadas por heces
de burro. En el angosto puerto de
Ammoudi me veo obligado a cruzar entre las mesas, literalmente, de un
restaurante paradisíaco. El premio final es mayor aún. Bordeao el acantilado por un sendero para
darte una idílica zambullida con vistas a Thirasia y a un pequeño peñón donde
se esconde la capilla de San Nicolás.





Mykonos es selecta, exclusiva y un nido de celebrities. Y, sobre todo, muy cara. Es
viento y molinos enanos manchegos. Un recuerdo del pelícano Petros. Los
gatos duermen plácidamente la siesta.
Conocido es su casco antiguo encalado
con balcones de colores. Y la rivalidad con Ibiza por el liderazgo del turismo
mediterráneo de sol y luna. La sección de alcohol del súper es desproporcionada;
un musculitos entra con el torso desnudo sin que nadie se atreva a recriminarle
nada. Pastan las cabras con las patas amarradas en el árido terruño abrasado
por el sol. Parece difícil plantar un tomate. El fondo marino de Paradise
parece cohesionado por placas tectónicas. En la playa de Ornos un pez me limpia
las impurezas. Gratis. Y sus pellizquitos no me relajan.
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| Ornos |