Tomic, un cangrejo en la pintura, tuvo buenos minutos en el segundo cuarto mientras Jaycee añoró tiempos mejores con su segundo triple. Ingles se erigió en el salvavidas del Barça, hasta los colocó uno arriba, olvidando que en los cuatro partidos acumulara una valoración negativa.
Tras el reposo Rudy, señalado por flopping, se quitó la espina. Finalizó en contra dos nuevas pérdidas culés, su evidente talón de Aquiles, para desquebrajar los planes utópicos de Pascual. Y tras veinte intentonas logró el triple anhelado. Cupido lanzó besos a la grada. Un espejismo. Su muñeca continuó atrancada con lanzamientos a deshora y en ubicaciones nada cristalinas. Aportó mucho, seamos justos, en el rebote ofensivo. Begic, en cautelosa evolución, se sumó a la fiesta con dos tapones espectaculares y un mate que hasta consiguió esbozarle una sonrisa.

Felipe fue nombrado mejor jugador de la final; premio al cordobés marcial que, acorralado bajo el aro, siempre tiene fe en revertir los desatinos de sus compañeros. Se acordó de su padre, dos años ausente, y de ”todos los que me habéis criticado cuando las cosas no iban bien”.
EL REAL MADRID CAMPEÓN DE LA LIGA ENDESA (20-6-2013)
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