lunes, 16 de marzo de 2015

Consejos y secretos

Ponencia de Jose Luis Mateo(director general del Obradoiro)en la Facultad de Psicología de la USC
 'El entorno y la comunicación en el deporte de elite. Todo lo que rodea a lo que sucede en la cancha'


   Se formó un corrillo en el aula diez. El estratega Moncho Fernández hablaba distendido de su amor por el ajedrez. Su favorito, Capablanca. “El cubano era un genio muy vago, a lo Mágico González”. El Alquimista rápido volvió al parqué.“Xabi Pascual y Sito lo hacen muy bien en los tiempos muertos”. Con quince minutos de retraso comenzó a hablar José Luis Mateo. El director general del Obra hizo currículum en Granada, Cajasol y Lucentum. Fundamentales fueron sus años en la revista Gigantes donde hizo contactos con dirigentes, entrenadores y jugadores.
 

   "Tratamos de conocer el ambiente familiar de los deportistas que fichamos pues le vas a exigir un rendimiento deportivo en situaciones de presión”. Guti tomó dos años antidepresivos  tras romper con Arancha de Benito sin que en su club lo supieran. Carlos Jiménez estaba triste la primera vez que lo convocó Lolo Sainz.  Echaba de menos los huevos fritos de su madre.

 
   Cada eslabón de un club tiene su función específica. El delegado es la figura que está entre el entrenador y los jugadores. Ha de conocer el vestuario, tener don de gentes, ser un hombre de club y saber gestionar la información pues no es positivo informar de todo lo que se sabe.

   Los entrenadores ayudantes han de tener una relación de tutorización con la plantilla. En el Obradoiro Víctor Pérez se encarga de los jugadores interiores y Gonzalo Rodríguez de los exteriores.

   El padrino es el jugador veterano que ejerce una labor adicional. Junyent renovó con treinta y siete años y ahora Chagoyen, “que no juega veinte minutos por partido” adquirió ese roll.

   Disfruta con las biografías de grandes deportistas. Haile Gebreselassie entrenaba en un centro de alto rendimiento holandés y solía regalar todo lo que ganaba en los meetings.  Afirmaba que lo hacía por egoísmo pues “en mi deporte es imprescindible sufrir para no acomodarse”.

 
   Nadal venía de ganar el campeonato infantil. Su tío Toni le nombró los últimos veinte campeones y el manacorí sólo conocía a Bruguera y Corretja. Percibió que quedaba mucho camino.

   Álex Corretja perdía en un partido contra su hermano. Rabioso gritó“Me está ganando este mierdas”.Inmediatamente su padre le impidió seguir jugando por irrespetuoso. Esa anécdota le hizo madurar.

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