lunes, 23 de marzo de 2026

Sinestesia

La persona celeste es buena y tranquila. Las pocas veces que propone cita es demasiado tarde y ya hice otros planes. Una vez le dije que no tenía carisma. Otros le llaman Suiza.


La persona naranja me riñe porque me llevo el papel higiénico restante de las pensiones que he pagado. Cree que soy muy desordenado pero... soy muy desordenado.  Tiene muchas patologías y toma casi una pastilla por hora. Debo ir pidiendo cita con el especialista para cuando se exprima todo su jugo.

A veces le cuento historias que me emocionan a la persona violeta. A ella le parecen cosas insignificantes, nimiedades. Eso me hace daño y hago pucheros. 
Me dice que soy impulsivo y yo creo que tengo capacidad de decisión. Que tengo rarezas, yo las permuto por originalidad.  Que debo ir temprano para el sobre pero mis biorritmos no me lo permiten.  Que reduzca el dulce pero la vida sería más insípida.




Estuve en dos bodas. Ambas de invitado. Llevo tres años sin hablar con la persona azul y blanca.  Rebusqué conversaciones y nunca tuvimos un conflicto.  Casi prefiero que sea mi enemiga a no saber si estamos en guerra. En este tiempo yo tuve dos operaciones dobles y Azul y Blanco trajo una vida al mundo.

La persona blanca vota a la derecha. Y es fan del Real de Madrid. Es paradójico que sea tan tranquila, comprensible y poco crispada. Tengo ganas de abrazarla.

La persona negra cree q voy a dejar a una familia en la indigencia por haber cogido dos monedas del platito en una terraza de un bar.  Cree que soy campeón del mundo y un desastre al mismo tiempo. Aún me pregunto por que sigo hablando con la persona negra.

La Otra persona amarilla me ayudó cuando más lo necesité.  No lo olvidaré jamás. Ahora no me hace mucho caso. Me entristecería que fuese por no haber estado a la altura.

Trasparente es la persona con la que más hablo. No se nos escapa ninguna noticia curiosa. Tuvo un pasado difícil. Alerta, es discreta y no me permitiría ningún desliz.  No se puede ser del Barça y el Madrid. 


A la persona roja no se le conocen apenas defectos. Sólo el orgullo. No se ablanda aunque le pida perdón en arameo. Si no quieres que esté en tu vida, no estaré en tu vida.

La persona verde viene de un Universo de plata o plomo. Miente más que respira. Pero no lo hace por maldad, como mucho por seducción.  Es divertidísima y te despide como si fueses de la aristocracia.  Le fallé una vez.  Una década después me recibe con los brazos abiertos. Me quito el sombrero. Y si me miente otra vez será literatura.

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