sábado, 10 de mayo de 2014

Poemas de Gala y viajes en business

*Jose María Iñigo y Antonio Gala ofrecen sendas conferencias en Santiago de Compostela
dentro del ciclo LITVI (Encuentro Internacional de Literatura de viajes) en junio 2011
*Artículo publicado en su día en Xornal de Galicia


Antonio Gala apoyó su bastón y tomó las gafas del interior de su americana. No se ha preparado una proemio.Lee unos poemas de viajes que publicó hace seis años como epitafio literario.Evoca en Trinidad un encuentro con una mulata feliz que sólo“podrá ofrecer su cuerpo dadivoso”. En Karnak “el hombre construye templos para sus dioses inmortales sin percibir que él es el inmortal”. “Descubrí el océano pacífico, soporte de gaviotas y pelícanos”en Chile. Recita con rabia sobre Micenas:“Sólo la piedra resiste tanta muerte(…)No queda nada; una lombriz, apenas un ciempiés”. Pasaba hojas sin dilación buscando el exotismo de sus vivencias: la miseria de Damasco o un amor moscovita que “con su vaho nos calienta”. “No quiero pasarme de la hora, sino no me pagan”. En Tailandia llora lo fugaz de la existencia.Y al reclamar apoyo para bajar los escalones y firmar cuatro garabatos apareció el ser excéntrico y espontáneo que muchos esperábamos.


 José María Íñigo lució bigote castaño rebosante por la Fundación Torrente Ballester. Pernas, mecenas del acto, lo definió como “la banda sonora da una generación”. “La primera vez que volé me fui a confesar; los aviones eran como persianas antiguas arrugadas”. Tres veranos hizo autostop desde Bilbao a Helsinki; “hoy creen que los vas a asesinar”. Para costearse la aventura un amigo tocaba el acordeón y él pasaba la gorra; tenían éxito con las chicas. “Siempre me gustó más hablar con la gente que ver las piedras”.

Pero el que fuera domador de circo cuando los leones comían burro se volvió más cómodo con el paso de los años. Decidió montar revistas de viajes, hoteles y vinos para poder hacer todo gratis. “Ahora me cabreo si tengo que pagar”. Aconsejó el insólito museo de penes de Islandia. “¡El del colibrí hay que verlo con lupa! ”En el Grand Hotel de Roma un mayordomo te pregunta a cuantos grados quieres la ducha; “al marchar me dobló tan bien la ropa de la maleta que mi mujer pensó que había estado con otra”.

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